Fallece Miguel Núñez, fundador de ACSUR: de la «quinta del biberón» a la solidaridad con el Sur
Soldado a los 16 años, preso político durante casi dos décadas, diputado en las primeras Cortes democráticas y fundador de una ONG que llevaría la solidaridad española a América Latina. Miguel Núñez González vivió, literalmente, todo el siglo XX español.
El 12 de noviembre de 2008, en Barcelona, murió Miguel Núñez González a los 88 años de edad, a consecuencia de un enfisema pulmonar. Lo hizo en paz, junto a sus seres queridos, en la ciudad que le había acogido después de décadas de clandestinidad y cárcel. Había pedido que no le enterraran: donó su cuerpo a la ciencia, coherente hasta el último acto con una forma de entender la vida al servicio de los demás.
Su muerte dejó huérfana a ACSUR-Las Segovias, la organización que él había fundado en 1986 con el optimismo improbable de un hombre que ya había perdido demasiado y que, aun así, seguía creyendo que el mundo podía ser más justo. Este es el relato de una vida que abarcó la guerra, la cárcel, la democracia y la solidaridad internacional.
La guerra civil: un adolescente en el frente
Miguel Núñez González nació el 12 de agosto de 1920 en el barrio de Lavapiés de Madrid, en el seno de una familia trabajadora. Estudió en el colegio de las Escuelas Pías de la calle Mesón de Paredes y en 1932 ingresó en la Escuela Superior de Comercio de Madrid, donde cursaba estudios cuando estalló la Guerra Civil en julio de 1936.
Tenía 16 años. Ese mismo año participó en la creación de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), que se organizaban para colaborar en la defensa de Madrid. Se incorporó primero al batallón de Milicianos de la Cultura y después pasó al aparato político de las unidades militares como responsable de la JSU. Fue uno de los soldados de la llamada «quinta del biberón», la denominación que se dio a los jóvenes de 16 y 17 años reclutados en los últimos compases de la guerra, cuando la República ya agotaba sus reservas humanas y enviaba al frente a chicos que aún no habían terminado de crecer.
Se afilió al Partido Comunista de España (PCE) durante el conflicto. La guerra terminó el 1 de abril de 1939 con la victoria de Franco. Miguel Núñez tenía 18 años y comenzaba lo que sería casi dos décadas de prisión.
Diecisiete años entre rejas: las cárceles del franquismo
Encarcelado al final de la guerra, Núñez inició un recorrido por las prisiones franquistas que marcaría para siempre su cuerpo y su pensamiento. Pasó por los penales de Atocha, Yeserías, Ocaña y Aranjuez en los primeros años. Fue juzgado en tres consejos de guerra sucesivos y condenado a cincuenta y cinco años de prisión, que cumpliría en el penal de Burgos.
En la comisaría de la Vía Laietana de Barcelona sufrió torturas durante más de 30 días seguidos a manos del comisario Juan Creix, episodio que él mismo documentó en una carta enviada desde prisión a su abogado, el también dirigente del PSUC Josep Solé Barberà. Esa carta se convertiría décadas después en uno de los documentos clave del debate sobre la memoria histórica en España.
Aquella militancia hizo de las cárceles universidades en las que nadie concedía el título de Doctor, pero todos cuando pasamos por ellas somos conscientes de que buena parte de lo que sabemos lo aprendimos entre muros que invitaban a imaginar toda clase de paisajes prohibidos.Manuel Vázquez Montalbán, en el prólogo a La revolución y el deseo, memorias de Miguel Núñez (Península, 2002)
Núñez pasó en total 17 años encarcelado y fue condenado a muerte en varias ocasiones. Salió definitivamente del penal de Burgos en 1967. En ese tiempo, las cárceles franquistas fueron, paradójicamente, escuelas políticas donde los presos comunistas debatían, estudiaban y se formaban intelectualmente. Núñez llegaría a describir esa experiencia no como una derrota, sino como una universidad forzada.
La clandestinidad y la reconstrucción del PSUC
Tras salir de prisión en 1967, Núñez se reincorporó a la dirección clandestina del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC) como responsable político en Barcelona y miembro del Comité Ejecutivo. Fue uno de los artífices de la reorganización del partido en la ciudad durante los últimos años del franquismo, trabajando en la clandestinidad absoluta en una época en que la militancia comunista seguía siendo delito.
También asumió la responsabilidad política de la Agrupación Guerrillera de Cataluña en los años en que el maquis antifranquista todavía operaba en la península. Su papel fue fundamental en la articulación de la resistencia organizada durante los años finales de la dictadura.
Diputado en las primeras Cortes de la democracia
Con la llegada de la democracia, Miguel Núñez fue elegido diputado al Congreso de los Diputados por el PSUC-PCE, cargo que ejerció desde 1978 hasta 1982. Fue uno de los parlamentarios que ayudaron a consolidar el marco constitucional democrático en España, aportando la perspectiva de quienes habían luchado contra el franquismo desde la clandestinidad y habían pagado el precio más alto por ello.
| Etapa | Años | Rol |
|---|---|---|
| Guerra Civil | 1936–1939 | Soldado JSU — «quinta del biberón» |
| Prisión franquista | 1939–1967 | Preso político — penales de Burgos, Ocaña, Aranjuez |
| Clandestinidad | 1967–1977 | Dirección del PSUC en Barcelona |
| Democracia | 1978–1982 | Diputado al Congreso por PSUC-PCE |
| Cooperación internacional | 1986–2008 | Fundador y presidente de ACSUR-Las Segovias |
Nicaragua, 1986: el origen de ACSUR
En la primavera de 1986, Miguel Núñez organizó el primer viaje colectivo a Nicaragua. Tenía 65 años. El país centroamericano vivía la efervescencia de la Revolución Sandinista —que había derrocado a la dictadura de Somoza en 1979— y representaba para la izquierda española de la época algo parecido a lo que Cuba había representado en los años sesenta: una utopía posible, un laboratorio social en tiempo real.
Del grupo de viajeros que acompañó a Núñez surgió la idea de crear algo permanente. Tomando el nombre de la región nicaragüense donde había combatido Augusto César Sandino contra la dictadura somocista, fundaron ACSUR-Las Segovias: la Asociación para la Cooperación con el Sur. No era una ONG de despacho; era una extensión natural del internacionalismo que había guiado la militancia comunista de toda una generación.
Más adelante, del mismo impulso solidario nacería ArtSur, una iniciativa ligada al arte y la cultura comprometida con los pueblos del Sur.
Lo importante es que después de 20 años, donde tantas cosas han sucedido, donde tantos mitos han caído, la idea del internacionalismo y de la solidaridad, de la profunda camaradería con los hombres y mujeres de los países del Sur sigue en pie.Miguel Núñez González, en el 20.º aniversario de ACSUR (2006)
Bajo su presidencia, ACSUR desarrolló proyectos de desarrollo en Centroamérica, el Caribe, la Región Andina, Chile, Palestina, Marruecos y el Sáhara Occidental, en colaboración con más de un centenar de organizaciones sociales. La asociación fue declarada de Utilidad Pública y recibió en 1993 el Premio Ciutat de Barcelona a la Cooperación, uno de los reconocimientos más importantes de la ciudad condal en ese ámbito.
Memoria histórica hasta el final
En los últimos años de su vida, Núñez compaginó la dirección de ACSUR con un compromiso activo con la memoria histórica del franquismo. Formó parte de la Asociación de la Memoria Social y Democrática (AMESDE) y colaboró con múltiples iniciativas de recuperación de la memoria de las víctimas de la dictadura.
En 2002 publicó sus memorias: La revolución y el deseo (Editorial Península), con prólogo del escritor Manuel Vázquez Montalbán. La obra fue reeditada en 2008, pocos meses antes de su muerte, con prólogos de Vázquez Montalbán y Juan Goytisolo, dos de los intelectuales españoles más influyentes del siglo XX. Que ambos quisieran prologar sus memorias dice mucho del peso que tenía su figura en la cultura española de izquierdas.
En enero de 2008, sabiendo que su salud se deterioraba, se trasladó de Madrid a Barcelona porque quería asegurarse de que se respetara su testamento vital. Murió el 12 de noviembre de 2008. No recibirá sepultura: donó su cuerpo a la ciencia.
El legado: una organización que sobrevivió al fundador
ACSUR-Las Segovias continuó su trabajo tras la muerte de su fundador. La organización que Núñez creó a los 65 años, con la misma energía con la que a los 16 se había incorporado a defender Madrid, siguió presente en Centroamérica, en el Mediterráneo, en los foros internacionales sobre derechos humanos y cooperación al desarrollo.
Su historia es la de una generación que no pidió permiso para tener ideales, que pagó un precio desmedido por ellos y que, llegada la democracia, no se limitó a disfrutarla sino que siguió construyendo. De muy pocas personas puede decirse con verdad que vivieron una vida heroica. Miguel Núñez fue una de ellas.
Datos biográficos
- Nacimiento: Madrid, 12 de agosto de 1920 (barrio de Lavapiés)
- Fallecimiento: Barcelona, 12 de noviembre de 2008 (88 años)
- Causa: Enfisema pulmonar
- Militancia: JSU, PCE, PSUC
- Años en prisión: 17 (penales de Atocha, Yeserías, Ocaña, Aranjuez y Burgos)
- Cargo político: Diputado al Congreso por PSUC-PCE (1978–1982)
- Fundación: ACSUR-Las Segovias (1986) y ArtSur
- Premio: Ciutat de Barcelona a la Cooperación (1993)
- Memorias: La revolución y el deseo, Editorial Península (2002, reed. 2008)
- Testamento: Donó su cuerpo a la ciencia
