- Estados
Unidos: Bloqueo al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas
Estados
Unidos está impidiendo un acuerdo sobre el Consejo de Derechos Humanos
de la ONU propuesto, que sería más efectivo en la protección
de los derechos humanos que la actual Comisión de Derechos Humanos. Se
trata de una oportunidad histórica para reformar las Naciones Unidas y
una gran esperanza para las víctimas de violaciones de derechos humanos
en todo el mundo. Únete
a la campaña.-
La ONU estudia suprimir la Comisión de Derechos HumanosPor
Alejandro Teitelbaum
ALAIEn
estos momentos los Estados están discutiendo en las Naciones Unidas en
Nueva York una reforma fundamental en el sistema de derechos humanos de la organización:
la supresión de la Comisión de Derechos Humanos y su reemplazo por
un Consejo de Derechos Humanos. Los pueblos quieren (deben) saber de qué
se trata.I. La Cumbre
de las Naciones Unidas celebrada en septiembre 2005, aprobó en su Declaración
final la supresión de la Comisión de Derechos Humanos y su reemplazo
por un Consejo de Derechos Humanos. Las características de dicho Consejo
no se definieron en la Declaración final pero la superpotencia y sus seguidores
gubernamentales y no gubernamentales (las grandes ONG generosamente financiadas
por Estados y fundaciones) quieren que sea reducido y selecto, con el pretexto
de que sus miembros deben ser democráticos y respetuosos de los derechos
humanos.
Cabe interrogarse
sobre cómo se establecerían los criterios para valorar el grado
de respeto de los derechos humanos y de democracia y quiénes decidirían
qué Estados tienen el mejor puntaje.
Cualquier
criterio de selección sería arbitrario y además inaceptable
porque sería contrario a los principios de universalidad de las Naciones
Unidas y de igualdad soberana de todos los Estados que la componen.
II.
Si bien es cierto que la Comisión de Derechos Humanos merece críticas
por su excesiva «politización », de todas maneras es el organismo
interestatal principal de la ONU que desde su creación por el ECOSOC en
1946 se ocupa de la situación de los derechos humanos en el mundo y ha
tomado y sigue tomando la iniciativa en la elaboración de normas de derecho
internacional de derechos humanos de enorme trascendencia, junto con su órgano
auxiliar, la Subcomisión de Promoción y Protección de los
Derechos Humanos.
Uno
de los reproches que se pueden formular a la Comisión es su selectividad,
pues a veces parece un tribunal destinado a juzgar sólo a los países
pobres y más débiles. Y esto es imputable a las presiones que sobre
ella ejercen las grandes potencias, Estados Unidos en primer lugar, el que con
un cinismo a toda prueba alecciona y califica a los demás Estados en materia
de derechos humanos, en lugar de tratar de dejar de ser él mismo uno de
los peores de la clase y comenzar por predicar con el ejemplo.
Pero
cuando la Comisión se ocupa de cuestiones de fondo, por ejemplo al examinar
los informes de sus relatores temáticos, especialmente en materia de derechos
económicos, sociales y culturales, Estados Unidos, oponente irreductible
a reconocer esos derechos (el desarrollo no sería un derecho sino algo
que depende de la iniciativa privada y de la economía de mercado), queda
en minoría, cuando no totalmente aislado (1).
Por
ejemplo, en las sesiones de marzo-abril de 2005 de la Comisión, la resolución
sobre el ejercicio en todos los países de los derechos económicos,
sociales y culturales fue aprobada por 50 votos contra tres abstenciones, estas
últimas de Arabia Saudita, Australia y Estados Unidos.
No
se ve en qué puede consistir un avance crear un Consejo de Derechos Humanos
menos numeroso y por consiguiente más vulnerable a las presiones
de las grandes potencias, cuando en materia de derechos humanos existe un sistema
bastante completo y relativamente eficaz compuesto de diferentes instancias:
-
el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas que se desempeña
de manera permanente y encabeza todo el sistema onusiano de derechos humanos;
-
los órganos convencionales (los siete Comités de los Pactos y Convenciones,
que se reúnen dos veces al año para examinar los informes de los
Estados Partes. Varios de ellos están facultados para recibir denuncias
de las víctimas o de sus representantes) (2);
-
La Comisión de Derechos Humanos, compuesta por 53 representantes de Estados
que representan más o menos equitativamente las distintas regiones y que
tiene un sistema de rotación periódica de los Estados Miembros,
con sus procedimientos especiales que abarcan prácticamente todos los temas
relacionados con los derechos humanos (3);
-
La Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos
Humanos, órgano auxiliar de la Comisión, que se reúne una
vez por año y realiza numerosos estudios y formula propuestas en materia
de derechos humanos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales;
Cabe
agregar que la Comisión de Derechos Humanos puede reunirse en sesión
extraordinaria en casos urgentes, como ya lo ha hecho en cinco ocasiones desde
1992 (4)..
Suprimir
la Comisión podría implicar la supresión de la Subcomisión
y también la consiguiente liquidación de trabajos, estudios, propuestas,
resoluciones, investigaciones y acciones urgentes sobre las violaciones de los
derechos humanos que se producen en el mundo (5) . Por eso Estados Unidos y sus
seguidores gubernamentales y no gubernamentales quieren eliminar a la Comisión
de Derechos Humanos y reemplazarla por un Consejo, cuyas características
se están discutiendo y quedan por definir pero que, sobre todo los Estados
Unidos, lo quieren selecto y democrático. Estados
Unidos pretende además que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad
sean también miembros permanentes del proyectado Consejo de Derechos Humanos.
Es decir reproducir a nivel de los derechos humanos la dictadura mundial de las
grandes potencias ejercida desde el Consejo de Seguridad, bajo la dirección
de los Estados Unidos. Esta pretensión de los Estados Unidos de reproducir
el esquema del Consejo de Seguridad en el proyectado Consejo de Derechos Humanos
ha sido rechazada por la gran mayoría de los Estados.
Las
organizaciones no gubernamentales con estatuto consultivo ante el ECOSOC tienen
posibilidades bastante amplias de actuación ante la Comisión y la
Subcomisión. En cambio, ante un Consejo nombrado por la Asamblea General,
no se sabe cuales serán sus atribuciones, que pueden quedar considerablemente
recortadas.
Además,
las ONGs con menos recursos, lo mismo que los Estados en esa situación,
tendrían dificultades para seguir las reuniones del proyectado Consejo,
si las mismas son permanentes o muy frecuentes.
III.
Por último, cabe plantearse la cuestión de si al suprimir la Comisión
de Derechos Humanos sin modificar la Carta de las Naciones no se está violando
ésta, pues su artículo 68 dice : El Consejo Económico y Social
establecerá comisiones de orden económico y social y para la promoción
de los derechos humanos
» (nuestro el subrayado). La actual Comisión
de Derechos Humanos, creada por el Consejo Económico y Social en 1946,
es el resultado de la puesta en práctica de lo establecido en el artículo
68 de la Carta de las Naciones Unidas.
IV.
El proyecto de sustituir la Comisión de Derechos Humanos por un Consejo
« selecto y democrático » con el pretexto de « despolitización
» y de « mayor eficacia », tiende en los hechos a neutralizar
la realización de los objetivos para los fue creada la Comisión
y poner el proyectado Consejo al servicio de una orientación unilateral
impuesta por las potencias hegemónicas.
V.
Mientras tanto, son perceptibles las maniobras para sabotear la próxima
reunión, que podría ser la última, de la Comisión
de Derechos Humanos, prevista para comenzar el 13 de marzo próximo.
En
cada país, los parlamentarios y las organizaciones populares deberían
exigir a sus respectivos gobiernos que expliquen públicamente qué
posiciones están defendiendo en el debate que tiene lugar actualmente en
Naciones Unidas.
Notas
(1)
Los representantes de Estados Unidos en las reuniones internacionales se oponen
sistemáticamente a que se reconozcan como derechos humanos, entre otros,
el derecho a la vivienda, a la alimentación y a la salud.
(2)
Los dos Pactos Internacionales de derechos civiles y políticos y de derechos
económicos, sociales y culturales y las seis Convenciones internacionales
sobre la eliminación de la discriminación racial, sobre la eliminación
de la discriminación contra la mujer, contra la tortura y otros tratos
o penas crueles, inhumanos o degradantes, sobre los derechos del niño,
sobre los trabajadores migrantes y sobre la utilización de mercenarios
(este último no tiene Comité).
(3)
En la Comisión de Derechos Humanos existen los Grupos de trabajo (desapariciones
forzadas, detenciones arbitrarias, mercenarios, este último de reciente
creación) los relatores sobre temas (educación, alimentación,
poblaciones indígenas, salud, torturas, vivienda, ejecuciones sumarias,
desechos tóxicos, etc. ) que investigan sobre el terreno, reciben denuncias,
interpelan a los gobiernos, realizan acciones urgentes, etc., la mayoría
de los cuales las grandes potencias verían con agrado que desaparecieran.
También hay relatores que se ocupan de países, en todos los casos
de países pobres. Pareciera que, en materia de derechos humanos, no hay
nada que reprochar a los países ricos.
(4)
En dos oportunidades para ocuparse de Yugoslavia y en otras tres para tratar,
respectivamente, los casos de Ruanda, de Palestina y de Timor Este.
(5)
El Gobierno de Estados Unidos se niega a recibir en su país al señor
Jean Ziegler, relator especial en la Comisión de Derechos Humanos sobre
el derecho a la alimentación. Y el profesor Cherif Bassiouni, relator en
la misma Comisión sobre la situación de los derechos humanos en
Afganistán, que tuvo la audacia de relatar en su informe las torturas,
malos tratos y asesinatos cometidos por las fuerzas armadas estadounidenses en
dicho país, fue premiado por la Comisión, bajo la presión
de los Estados Unidos, con la no renovación de su mandato. Recientemente,
cinco expertos de la Comisión denunciaron las torturas en el campo de concentración
de Guantánamo y recomendaron el cierre del mismo.
Únete
a la Campaña de Aministía Internacional
inicio