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Ecuador:
Firme oposición a firma del TLC |
Movimientos
indígenas han convocado numerosas manifestaciones en Ecuador contra las
negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, cuya ronda
final está prevista para el 23 de marzo próximo en Washington. Además,
demandan la convocatoria a una Asamblea Constituyente.
Por
Eduardo G. Tamayo
ALAI
Las
diferentes comunidades y pueblos tenemos una decisión firme, estamos pidiendo
que el gobierno no firme el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, porque
no es justo que se dé las espaldas al pueblo ecuatoriano y que por el interés
de 200 personas se entregue la soberanía del país. Son palabras
de Jorge Herrera, presidente del Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi,
una de las organizaciones que desde el 13 de marzo participó activamente
en las protestas convocadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas
del Ecuador (CONAIE) que se extendió a nueve provincias del país.
Demostrando que ha
recuperado y mantiene la fuerza y la capacidad de convocatoria intactas
que algunos creían debilitadas- , el movimiento indígena mantuvo
bloqueadas las carreteras de la región centro- norte de la Sierra ecuatoriana,
provocando la paralización de las actividades económicas y comerciales.
A mediodía de este jueves (16), el movimiento indígena de la provincia
de Cotopaxi, 60 kilómetros al sur de Quito, suspendió momentáneamente
el paro, advirtiendo que se iniciará un levantamiento si persiste la intención
de firmar el TLC. En otras provincias el paro se mantiene hasta que la CONAIE
decida cómo continuar la lucha. En Quito, grupos estudiantiles e indígenas
efectuaron manifestaciones contra el TLC, mientras un centenar de campesinos se
encuentran tomados la Catedral, a pocos metros del Palacio de Gobierno.
La
movilización indígena y popular puso nervioso al Presidente Alfredo
Palacio, sobre todo porque la CONAIE le advirtió que si firma el
TLC, se irá a su casa. Para tratar de ganar apoyo, Palacio se reunió
con los presidentes de las otras funciones del Estado, mientras ordenó
mano dura para contener las movilizaciones. Varios heridos y contusos causó
la acción represiva de las Fuerzas Armadas y de la Policía que utilizaron
bombas lacrimógenas y balas en contra de comuneros pobres que protestaban
en las carreteras. A consecuencia de estas acciones, se registró decenas
de detenidos y heridos, incluyendo al joven indígena Alberto Cabascango,
quien perdió su ojo izquierda por el impacto de una bomba lacrimógena.
Además de la
suspensión de las negociaciones del TLC con Estados Unidos, cuya ronda
final está prevista para el 23 de marzo próximo en Washington, el
movimiento indígena ecuatoriano demanda la convocatoria a una Asamblea
Constituyente y que el Estado ecuatoriano ponga fin al contrato con la empresa
transnacional estadounidense Occidental Oil and Gas Corporation (más conocida
como OXY), a la que se acusa de haber transferido el 40% de sus acciones a la
empresa canadiense ENCANA sin autorización del Ministerio de Energía
y Minas y de otras violaciones a la ley. La OXI mantiene una producción
de aproximadamente 112 mil barriles diarios. Al declararse la caducidad de este
contrato, el Estado obtendría un ingreso anual de más de 1000 millones
de dólares.
En
la tarde del 15 de marzo, el Presidente Palacio aseguró a los periodistas
que prefiere renunciar a decir que no vamos a negociar el TLC. Y en
la noche, en una cadena de radio y televisión, afirmó que el caso
de la OXI es un problema jurídico y debemos responder a él
en derecho, lo cual significa garantizar el interés nacional. Al
mismo tiempo, acusó a la CONAIE de desestabilizar el país y de pretender
la disolución nacional y de las instituciones.
La
organización indígena rechazó las afirmaciones presidenciales,
señalando que las movilizaciones tienen por objetivo defender la
soberanía nacional y permitir la democracia en la toma de decisiones tan
fundamentales como el Tratado de Libre Comercio. La CONAIE pide la convocatoria
a una consulta popular sobre el TLC y mientras se consulta al pueblo se
informe de todo aquello que ha sido negociado hasta el presente, eliminando las
cláusulas de confidencialidad y abriendo un debate transparente sobre las
reales consecuencias de este tratado.
Contramarcha
empresarial
El
tema del TLC ha polarizado las posiciones. Los empresarios que se beneficiarán
con este tratado presionan al gobierno de Palacio para que cierre las negociaciones,
mientras llaman a declinar las protestas. Estos sectores son: los floricultores,
fruticultores, plastiqueros, textileros, atuneros, quienes han convocado a una
contramarcha a favor del TLC prevista para el 17 de marzo en Quito.
Los
grandes empresarios, apoyados por los medios de información, han lanzado
una ofensiva propagandística en la que alaban las bondades
del TLC y amenazan con terribles consecuencias para el país si éste
no se firma, una vez que ya lo han hecho Colombia y Perú. Según
los empresarios, por poco el TLC abre las puertas del paraíso pues los
jóvenes tendrán mejores oportunidades de acceder al empleo,
los consumidores tendrán acceso a mejor calidad y menor precio a
los productos, el Ecuador tendrá que cumplir con los derechos
de los trabajadores y erradicar el trabajo infantil, según reza la
circular Nº 33 de la Cámara de Industriales de Pichincha.
Muchos,
sin embargo, no comparten la visión de las elites para las cuales los problemas
se solucionan con más recetas de libre mercado y más
neoliberalismo. Basta ver los graffitis contestatarios escritos en las paredes
de Quito referidos al TLC: Tiempo de Lagrimas Campesinas, Tengo
La Camisa negra, ¿Te Lo Crees?, To kill Latin Contries.
Tratado de Libre Colonización.
Al
anunciarse el posible cierre de las negociaciones del TLC, crece la preocupación
y reacción de los sectores sociales que serán afectados por el mismo.
La CONAIE ha manifestado que la firma del TLC significará la destrucción
de la producción agrícola del país, y particularmente de
más de tres millones de campesinos que desaparecerían con la introducción
de productos agrícolas subsidiados y transgénicos. Otra amenaza
es la privatización de las fuentes de agua, ubicadas en los páramos
y en las circunscripciones territoriales indígenas de la amazonía.
Así mismo, con el TLC, la precaria atención de salud de los ecuatorianos
se verá agravada por el encarecimiento de las medicinas y la desaparición
de los medicamentos genéricos.
La
salida democrática para encontrar un camino de solución ante un
problema como el TLC, donde hay posiciones tan encontradas y disímiles,
parece ser la convocatoria a una consulta popular para que sea el pueblo el que
decida en las urnas. Sectores del Congreso se han pronunciado en este sentido,
pero los empresarios y los negociadores del gobierno no quieren saber nada de
consultas. ¿Se impondrá el interés de las 200 personas de
las que habla el indígena Jorge Herrera? ¿O el TLC será derrotado?
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