Stiglitz
habló en defensa de la nacionalización A
Evo lo respalda un Nobel |
Pablo
Stefanoni
Página/12
Cuando
alguien le devuelve una pintura que le había quitado, eso se llama devolución,
dijo el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, ante la pregunta de un
periodista sobre la nacionalización de los hidrocarburos por el presidente
Evo Morales. Faltó decir: Y lo mismo vale para los hidrocarburos,
pero todos entendieron que se trataba de un espaldarazo al presidente indígena.
No
fue la única buena noticia que Morales recibió ayer:
la caducidad del contrato con la petrolera estadounidense Occidental Petroleum,
decidida por el gobierno de Quito, y la subsiguiente penalización de la
administración Bush contra Ecuador, al excluirlo de la firma de un Tratado
de Libre Comercio (TLC), fueron vividas como una victoria propia por el gobierno
boliviano. Desde hace tiempo, Morales veía a Ecuador como un potencial
nuevo pasajero del tren del Alba, ya firmado con Cuba y Venezuela, y ya es algo
que los ecuatorianos se hayan o los hayan bajado del otro tren: el
del TLC, percibido como un candado a las reformas de los 90.
El
ex vicepresidente del Banco Mundial, uno de los críticos más difundidos
de la globalización, llegó anteayer a La Paz con una invitación
oficial. Su primera jornada la destinó a reuniones con miembros del equipo
económico del gobierno, que preparan un plan de desarrollo. La segunda,
a charlas públicas, condecoraciones con doctorados Honoris Causa y una
conferencia de prensa de la que participó Página/12.
Los
dos ejes temáticos que abordó funcionaron como una suerte de legitimación
de las políticas nacionalistas de Morales: el balance negativo del Consenso
de Washington y el apoyo a la reconstrucción del Estado, y
las críticas a los TLC con Estados Unidos (incluyendo la defensa del comercio
Sur-Sur).
No hay
una verdadera negociación por los TLC; como me decía un negociador
marroquí, ellos (EE.UU.) exigen y nosotros aceptamos, por eso digo que
es una exigencia y no una negociación, explicó el académico,
quien hizo un balance negativo del Nafta: En estos diez años, la
brecha entre México y Estados Unidos aumentó, hay más desvío
que creación de comercio y, aunque las barreras arancelarias disminuyeron,
se mantuvieron las barreras no arancelarias, que son peores, señaló
Stiglitz. Y destacó que, mientras los pobres urbanos disminuyeron, aumentaron
los rurales, producto en parte de la entrada a México de maíz norteamericano
generosamente subsidiado. Como un empujoncito final repitió varias veces
que los bolivianos deben recibir un precio justo por sus recursos naturales, justo
cuando negocian con Argentina y Brasil nuevos precios de venta de gas.
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