| La
reforma de PEMEX: ¿Un nuevo paso hacia la cesión de la soberanía
energética? |
Por
Ana López Pisano (ACSUR México)
Uno
de los temas que se ha situado en primera línea del debate público
nacional desde el mes de febrero y que continuará debatiéndose en
el Congreso de la Unión de Estados Mexicanos durante el próximo
mes de agosto, es la iniciativa de Reforma Energética planteada por el
gobierno de Felipe Calderón.
Pemex es la "joya de la corona"
de México: constituye la primera fuente de divisas del país, generando
un porcentaje importante de los recursos nacionales, pero también es una
de las petroleras más endeudadas del mundo y, si bien las exportaciones
de Petróleos Mexicanos se incrementaron en 10% durante 2007, la producción
de hidrocarburos tuvo una caída de 5.5%, debido, entre otras razones, a
la declinación natural de uno de sus yacimientos más importantes
(Cantarell).
La Reforma que el PAN (Partido de Acción Nacional)
plantea supondría la apertura de la empresa paraestatal Petróleos
Mexicanos -PEMEX- (nacionalizada en 1938 por Lázaro Cárdenas) al
capital privado en las actividades de transporte, almacenamiento y distribución
de gas, de los productos que se obtengan de la refinación de petróleo
y petroquímicos básicos; la creación de bonos ciudadanos
y la ampliación de su autonomía de gestión.
Se presenta
esta reforma como la única vía posible para modernizar PEMEX y sacarla
de la crisis en la que se encuentra sumida desde hace años. Dicha propuesta
ha generado un movimiento político y social de resistencia, formado por
el PRD (Partido de la Revolución Democrática), el FAP (Frente Amplio
Progresista) intelectuales y amplios sectores del movimiento social, que califican
la iniciativa anticonstitucional (viola el art.27, por el cual no se pueden otorgar
concesiones ni contratas en materia de petróleo e hidrocarburos) y denuncian
que en realidad se trata de una nueva forma de avanzar en el camino de la privatización
de Petróleos Mexicanos SA.
En febrero, Andrés Manuel López
Obrador (ex-candidato a la presidencia por el PRD) lideró la formación
del "Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo", que desde
entonces ha desarrollado una campaña de información a escala nacional
y ha promovido la organización de círculos de análisis y
la generación de propuestas de acción para la resistencia civil
pacífica.
Desde los sectores de oposición a la reforma panista
se alega que la situación actual de Pemex es producto del espolio indiscriminado
y de las prácticas corruptas a las que se ha visto sometida la paraestatal
y que le han privado de la inversión necesaria para permitir su modernización.
Como ejemplo ilustrativo sirve la declaración del maestro José Luis
Apodaca Villarreal, experto en cuestiones energéticas: "en 2007 los
ingresos de Pemex sumaron 100 mil millones de dólares y representaron 12.5%
del PIB; de ese monto, la paraestatal gastó 40 mil millones: 11 mil en
operación; una cantidad igual en gastos de inversión, para amortizar
obras y pagar intereses sobre créditos recibidos; y 18 mil en importación
de gasolinas. Los 60 mil millones restantes se transfirieron al gobierno federal
para cubrir gasto social y nómina de la burocracia".
Así
se considera necesaria la reforma de la industria energética mexicana,
pero no en la línea de la privatización, sino buscando la implementación
de medidas que generen desarrollo y empleo dentro del país, la inversión
en investigación científica y tecnológica, la diversificación
apostando en la línea de las fuentes de energía alternativas y la
adopción de medidas que combatan la opacidad, la corrupción y la
impunidad existentes, mediante una cultura de rendición de cuentas y cero
tolerancia a conductas indebidas.
Como forma de dar cauce a la controversia
pública que se ha generado a raíz de la propuesta calderonista,
en nueve estados de la República Mexicana se llevo a cabo el pasado 27
de julio la "Consulta Ciudadana sobre la Reforma Energética".
En ella se realizaban a los ciudadanos y ciudadanas dos preguntas:
1. "Actualmente
la explotación, transporte, distribución, almacenamiento y refinación
de los hidrocarburos son actividades exclusivas del gobierno, ¿está
usted de acuerdo o no está de acuerdo que en esas actividades puedan participar
empresas privadas?"
2. "En general, ¿está usted de
acuerdo o no está de acuerdo con que se aprueben las iniciativas relativas
a la reforma energética que se debaten actualmente en el Congreso de la
Unión?"
La participación ciudadana fue irregular, siendo
más elevada en el Distrito Federal, pero los resultados expresan de forma
contundente que un porcentaje importante de la población rechaza la reforma
tal cual ha sido planteada por el PAN: La primera pregunta obtuvo 5% de respuestas
en favor, 93% en contra y 2% anuladas. En favor de la segunda se manifestó
7% de los y las participantes, 91% en contra y hubo también 2% de anulaciones.
En
estos momentos los "partidos fuertes" se encuentran inmersos en la elaboración
de sendas propuestas de reforma y parece que la vía de la negociación
ha sido la escogida por todos ellos. Así pues, los acuerdos que se tomen
en el próximo mes serán de crucial importancia para el futuro de
la soberanía energética de la República.