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Perú:
Organización Manuela Ramos |
Felicitarnos
por este día, recibir flores, correos electrónicos con mensajes
alusivos u otras expresiones de "reconocimiento" públicas pero
falsas. Un paso al lado señoras y señores que no creen en una sociedad
con igualdad de oportunidades, que cada paso político que dan sirve para
aumentar las brechas e inquidades sociales, económicas y políticas
entre hombres y mujeres, para fortalecer esa noción de poder que atropella,
y discrimina de una manera muy diplomática y aparentemente concertada pero
que aplaca y nos aleja de un cambio verdadero.
Hemos avanzado claro que
sí, mujeres que han conquistado autonomías desde sus vidas cotidianas,
reconociendo y revelándose o recreando esa domesticidad que las atrapó,
encontrándose con la forma y reconociendo el placer en sus cuerpos, con
la revolución de sus ideas desde algunas inconformidades, recreando su
soledad y volviendo a su mismidad mas allá de las presiones sociales, enfrentando
el miedo ante el otro. Nombrando sus sueños, ambiciones, valorando el poder
que tienen, su capacidad de organización, de trascender hacia lo colectivo
dejando de ser cómplices con el silencio y el sistema que siempre nos refresca
en el rostro su poder y control totalitario.
Sin embargo, no podemos dejar
de nombrar a todas aquellas mujeres que aun no han podido encontrar ese trampolín
y las condiciones para salir. Aquellas víctimas de violación, de
homicidio, abuso, a las que se les niega el acceso a controlar su fecundidad y
optar por una maternidad deseada, las que mueren por causas evitables en etapa
reproductiva. A todas las que ya están infectadas con el VIH y no pueden
acceder a tratamiento o quienes fueron muertas de manera brutal en la época
de violencia política y no han sido resarcidas dignamente. También
a las que aun con independencia económica guardan silencio en la intimidad.
O
aquellas que llegan a puestos de trabajo con la misma capacidad y reciben un salario
menor sin razón justificada. También por aquellas mujeres que "
no se dan cuenta", que creen que todo está bien o es "normal",
"natural" o las que a sabiendas optan por "negociar" en sumisión
con el poder de ese otro. Todas llevan dentro el grito de un cautiverio que nunca
acabará mientras se posterguen a sí mismas.
Hemos avanzado
sí, pero tampoco pretendan hacernos creer que todo está bien.
Movimiento
Manuela Ramos
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