El 23 de octubre de 2011 es una fecha histórica para Túnez: es el día en el que se han celebrado las primeras elecciones democráticas tras medio siglo de regímenes autocráticos y el derrocamiento del último de ellos, con Ben Ali a la cabeza, por el propio pueblo tunecino. Los comicios para la Asamblea Constituyente, libres y transparentes –aunque no se libraron de algún tipo de abuso- desde el inicio de las “primaveras árabes”, tuvieron una masiva participación superando el 90%. Los resultados han dado la mayoría, de más del 40%, al partido islamista conservador Ennahda, dejando abierta la pregunta sobre el futuro de la revolución tunecina.
El día 23 de octubre ha sido histórico para Túnez. La ciudadanía ha acudido masivamente a las urnas: un 70% de la gente en edad de votar y un 90% de votantes inscritos, votaron en las 27 circunscripciones electorales del territorio nacional tunecino. Además, por primera vez en la historia del país, también participaron los ciudadanos y ciudadanas residentes al extranjero, agrupados en 6 circunscripciones por todo el mundo.
De manera general, las votaciones han sido transparentes, aunque se revelaron problemas menores que no afectan a la credibilidad del resultado. Observadores nacionales detectaron presiones por parte de militantes que en incitaban al voto a su partido en las filas de espera. Sin embargo hay un acuerdo general en que si bien algunos partidos han cometido abusos de este tipo, la organización de los comicios por la Instancia Superior Independiente de las elecciones fue llevada a cabo bien, a pesar del poco tiempo y la poca formación de la que disponían para estas primeras elecciones democráticas en la historia del país.
Lo que sí ha sorprendido, a pesar de ser previsible, ha sido la victoria arrasadora del partido islamista Ennahda. Que ha obtenido el 41 % de los 217 escaños de la Asamblea constituyente, con 90 representantes. Ha sido el partido mayoritario en todas las circunscripciones electorales en el país -menos en Sidi Bouzid- y en el extranjero. Los comicios también contaban con una ley de paridad que obligaba a que hubiese un 50% de candidatas mujeres. El resultado ha sido una Asamblea Constituyente compuesta por un 75% de hombres y 25% de mujeres (por la alternancia), de las cuales la gran mayoría son de Ennahda.
El partido Consejo por la República, del conservador Moncef Marzouki, oponente histórico y exiliado bajo Ben Ali, obtuvo 30 escaños. La tercera lista, Iniciativa popular, del conservador y polémico hombre de negocios Hechmi Haamdi quedaría con 25 escaños. Aunque este partido está siendo cuestionado por posible financiación ilegal de su campaña y sujeto a la anulación en curso de su candidatura en varias circunscripciones. Podría retirarse del todo, haciendo progresar los escaños para otros partidos. En la noche del 27 de octubre, el anuncio de su anulación en Sidi Bouzid dio lugar a brotes de violencia.
Los demás partidos como el social-demócrata Ettakatol (Foro por el Trabajo y las Libertades) obtuvo unos 25 escaños, y otros partidos progresistas como el Polo Democrático Modernista o el Partido Comunista de los Obreros Tunecinos, por debajo de 6 cada uno.
Esta victoria del movimiento islamista Ennahda y de otros partidos conservadores pone en cuestión el futuro de la revolución tunecina. Si bien el portavoz de Ennahda, Rachid Ghannouchi, no se cansa de repetir su adscripción a la democracia y la voluntad de respetar los derechos adquiridos, en particular los de las mujeres. Pero la preocupación, por parte de organizaciones la sociedad civil socias de ACSUR y de los sectores progresistas de Túnez, es grande.
El miedo a la imposición del pensamiento religioso único, las declaraciones sobre posibles revisiones del Código del Estatuto Personal (que regula los derechos de las mujeres) y los recientes brotes de violencia perpetrados por grupos radicales islamistas contra la difusión de la película Persépolis en un canal de TV privado, hacen que las organizaciones que lucha por la defensa de los derechos humanos, la libertad de expresión y la democracia en Túnez estén a alerta y vigilando cómo evoluciona todo.
Esperemos que la primavera tunecina no acabe en invierno islamista. Desde ACSUR seguiremos apoyando las estrategias de la sociedad civil por consolidar una cultura democrática, de tolerancia y respeto a los derechos de hombres y mujeres.
Berenice Michard socia de ACSUR y consultora en Túnez
Más información Documento con el reparto de los escaños tras las elecciones
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