Desde finales del pasado mes de diciembre, cientos de migrantes subsaharianos están siendo perseguidos y detenidos por la policía marroquí y deportados a la frontera con Argelia, vulnerando todos sus derechos. El acoso constante acoso policial al que están sometidas estas personas es crítico y se solicita a la comunidad internacional algún tipo de reacción y que afronte de manera decisiva y determinante la protección de los derechos de estas personas. Durante la súltimas semanas, Marruecos ha iniciado una violenta ofensiva en varias ciudades del país contra los migrantes subsaharianos, destruyendo sus campamentos, quemando todos sus enseres y deteniendo personas indiscriminadamente sin tener en cuenta su condición de refugiados, o su situación de especial vulnerabilidad como es el caso de cientos de mujeres y niños.
Los migrantes detenidos, algunos de los cuales han sido gravemente heridos durante las redadas, están siendo abandonados en una zona deshabitada en la frontera entre Marruecos y Argelia a decenas de kilómetros de la localidad más próxima, Oujda. Ni el Gobierno marroquí ni el argelino se están haciendo cargo de su atención, habiendo actualmente en esta zona miles de personas que no pueden cubrir sus necesidades básicas.
La situación de los migrantes está llegando a niveles inhumanos. Las constantes redadas, en las que también participan militares, les obligan a mantenerse en continuo estado de alerta, desesperados por encontrar un lugar donde esconderse, sin apenas poder conciliar el sueño. A esto se suma las duras condiciones de vida de la zona en esta época del año y la escasez de agua y alimentos, lo que entraña el grave riesgo de que a corto plazo puedan producirse muertes.
La presión de los Gobiernos europeos sobre los países de África para que frenen el fenómeno de la inmigración provoca que se produzcan capítulos como este, en el que Marruecos unilateralmente tiene que hacer frente a la situación con escasos medios y sin que se garantice la protección de los derechos de los migrantes.
Los migrantes, víctimas de las redes de tráfico de personas, y que sólo sueñan con un futuro mejor, constituyen siempre el objetivo fácil para estas acciones. Mientras que los traficantes, que se valen de la corrupción arraigada en la mayoría de los países africanos para actuar impunemente, son muy ocasionalmente objetivo de la policía.
La situación de vulnerabilidad en la que se encuentran los migrantes, es un caldo de cultivo propicio para la actividad de las redes criminales que hacen negocio con la inmigración, y que en las condiciones actuales son las únicas capaces de garantizar que alcancen su sueño europeo.
Comunicado de prensa de lemigrant.net: http://www.lemigrant.net/w0/?p=10561
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