La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), socia de ACSUR en Marruecos, celebró, entre los días 20 y 23 de mayo en Rabat, su 9ª Congreso bajo el lema “Un movimiento de derechos humanos y democrático fuerte, para una constitución democrática, el Estado de derecho y la sociedad de la dignidad y la ciudadanía”.
El congreso es un momento clave para la asociación, en el que se renueva el Bureau Central (órgano directivo de la organización) y se marcan las líneas directrices de trabajo en los próximos 3 años. En este Congreso se han debatido temas como la laicidad, la autonomía del Sáhara y las libertades individuales.
Asistieron más de 400 personas, entre las que se encontraban más de 120 observadores y observadoras y personas invitadas de otras organizaciones de Derechos Humanos en Marruecos y del extranjero.
Tras un primer momento donde se presentaron y aprobaron los informes financieros y memoria de la comisión administrativa anterior, se constituyeron 11 grupos de trabajo en los que se abrió un debate sobre los derechos económicos, sociales y culturales, derechos políticos y civiles, derechos de las mujeres, de los inmigrantes o el derecho de los pueblos a la autodeterminación.
Los puntos de divergencia entre las diferentes corrientes que engloba la AMDH fueron la laicidad, el tema del Sahara y los derechos individuales.
Sobre la cuestión del Sáhara hubo voces que exigían la mención de la “marroquinidad del Sáhara” en la declaración final, a pesar de que la mayoría de las y los congresistas optó por la continuidad de posición clásica de la AMDH: una solución democrática al conflicto basada en los parámetros de la legalidad internacional. Guardando entonces la misma posición que se adoptó en los congresos anteriores.
La laicidad también fue un punto de desacuerdo entre una posición proclive a mencionar la laicidad en los principios de la Asociación y otra que no la acepta. Finalmente el congreso decidió incluir la laicidad entre los principios que definen la organización. De aquí en adelante la AMDH defenderá la laicidad de una forma clara como condición imprescindible de un Estado de derecho.
En el debate sobre las libertades individuales, los puntos clave fueron la libertad sexual y la ruptura del ayuno durante el Ramadán.
Una vez más, dos vertientes para abordar el tema se perfilaron: una mayoría que aboga por el análisis de los derechos humanos desde una perspectiva global y universal, que conlleva la defensa de todas las personas de la sociedad sin discriminación según las convenciones internacionales de derechos humanos, y otra que manifiesta su desacuerdo por la defensa de las libertades individuales (especialmente la homosexualidad y el ayuno de Ramadán) alegando que la sociedad marroquí no esta preparada para aceptar estas libertades.
El debate sobre este punto terminó con la reivindicación de respeto hacia las libertades individuales, en especial la libertad de opinión y de expresión, de circulación, la libertad de profesión de fe y demás libertades individuales citadas en las convenciones internacionales de derechos humanos.
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