El pasado 5 de junio la policía peruana reprimió de forma violenta las manifestaciones pacíficas de los grupos de indígenas awajun y wampis que reivindicaban sus derechos de propiedad sobre las tierras. Esta represión terminó por convertirse en una nueva matanza cometida bajo el mandato del presidente Alan García. Las versiones y los datos son contradictorios pero organizaciones sociales llegan a citar 50 muertos y más de 400 desaparecidos en manos de la policía.
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